Invocando a Deméter

Que lejos de tus pastos nutrícios
me llevaron mis pasos obcecados
en busca del nuevo paraíso.
 
Fuiste mi primer manantial
mi primera luz elemental.
Nardos y líquenes languidecieron
en mis manos ya sin luz.
 
Soy materia de tu materia,
semilla concebida por tu alma,
si te niego, languidezco
necesito mis raíces impregnadas en tu tierra
anidar en tus caricias
sentir sobre mi piel, el calor de tu mirada.
 
Sin alimento y sin consuelo
vagué por sendas y caminos,
lamiendo mis llagas, forjando mi escudo.

.

.

Alicia Naya Díez

Sutil equilibrio

Tramo sutil de lo salvaje
roto por nuestras rudas manos,
hábiles para romper
pero no para crear,
el sutil equilibrio de lo salvaje.

.

.

Alicia Naya Díez

Te aferras a su belleza

        Siempre que me acerco a un texto literario, invariablemente, me hago las siguientes preguntas; ¿Qué es la creacción literaria? ¿Cuál es su fin? O el porqué de su magia. Un poema se puede quedar gravado en la mente hasta llegar a obsesionarte. Hay que memorizarlo y ni aún así, logras librarte de él. Bueno, para ser justa, al principio, siempre te hace gravitar con su melancólica tristeza. Te aferras a su belleza, como naúfrago al madero.  

 

 

Alicia  Naya Díez.