Que lejos de tus pastos nutrícios
me llevaron mis pasos obcecados
en busca del nuevo paraíso.
Fuiste mi primer manantial
mi primera luz elemental.
Nardos y líquenes languidecieron
en mis manos ya sin luz.
Soy materia de tu materia,
semilla concebida por tu alma,
si te niego, languidezco
necesito mis raíces impregnadas en tu tierra
anidar en tus caricias
sentir sobre mi piel, el calor de tu mirada.
Sin alimento y sin consuelo
vagué por sendas y caminos,
lamiendo mis llagas, forjando mi escudo.
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Alicia Naya Díez